La inclusión en la
educación es un modelo que pretende cambiar situaciones de discriminación y
exclusión a través de valores inclusivos como la igualdad, el respeto, la
solidaridad y la justicia en las instituciones educativas; pretende mejorar la
calidad de la educación y el proceso de enseñanza y aprendizaje; es así como
los estudiantes piden ejercer el derecho a la participación y a una educación
de calidad y a crear un espacio de convivencia que reconozca la diversidad como
un valor que impulsa el progreso de la sociedad (Pérez, 2017).
Existe la necesidad de ofrecer a los niños nuevos recursos evaluativos que tengan en cuenta sus intereses y que se adapten a las características madurativas propias y específicas de cada uno (Costa, 2009; Iglesias, 2008; Paniagua y Palacios.
Las instituciones educativas son espacios donde se garantiza el derecho a la educación (Rizzi, 2018), es un lugar material y simbólico para el desarrollo de la experiencia socializada, donde los estudiantes forman ideas, conceptos, percepciones y aprenden sobre su mundo y el mundo que lo rodea.
Desde esta perspectiva, la escuela es un lugar estratégico donde la sociedad se fortalece con las prácticas y
acciones de su comunidad.
SEGÚN LA UNESCO
La educación inclusiva
surgió como una respuesta tanto a las limitaciones de la educación tradicional
como a las deficiencias de la educación especial y las políticas de inclusión
(Naciones Unidas, 2007)... promoviendo el respeto a la diversidad entre las
culturas coexistentes.
Como principales características tiene:
- Contacta con la calidad de la educación
- Ver la diversidad como una ventaja, no como una
desventaja
- Hacer que la educación sea más inclusiva
- Fomentar la comunicación y la convivencia.
- Promover dinámicas inclusivas en todos los
procesos de socialización educativa




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